Apenas abrí un ojo al día siguiente, miré hacia la cama de mi amigo. Ahí estaba él, durmiendo plácidamente. Suspiré y me cambié. Me dirigí al baño, me arreglé un poco y salí de la casa sin que nadie se diera cuenta.
Me fijé la hora, eran las once de la mañana. Caminé sin rumbo alguno por…